19 de setembre 2007

Guillermo y Yanira


Noviembre del 2004. Llevaba ya dos meses viviendo en Guatemala. Me recluía en mi mundo de entrevistas y horas de biblioteca... Leía sobre la cultura de los indígenas mayas, de la historia de Guatemala pero no me acababa de implicar en el proyecto, ni tan siquiera era capaz de habituarme a vivir en este país, no me aclimataba. No me adapté bien. Me sentía solo. Una persona tan abierta como yo y no podía entablar una conversación de más de 5 minutos con nadie. Llegué solo a Guatemala, un país q desconocía por completo, sin ningún contacto, sin nadie a quién acudir. Llevaba dos meses en una posada, dormía solo, desayunaba, comía y cenaba solo... Un día bien, dos tb, una semana bien, dos tb... pero poco a poco me iba derrumbando. Me preguntaba qué estaba haciendo ahí, si realmente había hecho bien de irme 6 meses a trabajar Guatemala en un proyecto en el cuál realmente no me sentía del todo implicado.
Pero hubo un momento, un episodio en el tiempo q cambió la historia por completo; un movimiento brusco del destino. Fui a comer al mismo comedor de cada día, donde servían lo mismo de cada día: arroz, guacamole, una pieza diminuta de carne, zanahoria rallada y un fresco (zumo). Estaba sentado en una esquina, casi cada día éramos los mismos pero ese día se sentó en una de las 8 mesas del comedor. Una mesa cercana, suficiente para q les escuchara en un acento claramente gallego. No recuerdo q fue lo q escuché y q fue lo q les dije pero sí recuerdo q las palabras me salieron solas con la intención de comunicarme con alguien. Ellos dos, Guillermo y Yanira, gallegos, estaban en una situación parecida a la mía, aunque no tan "dramática". Hicimos piña y el mismo día ya estábamos jugando hasta la madrugada al UNO. Gracias a ellos todo cambió, lo cual es positivo. Pero lo q no sabía es q en esos momentos de soledad iba a conocer a las q se han convertido en dos de las mejores personas q he conocido jamás y de las q más se puede aprender en un espacio tan breve de tiempo. Vivimos momentos juntos inolvidables en Antigua, pero tb en Monterrico y recuerdo perfectamente cuando nos reencontramos en Nicaragua coincidiendo en una carretera de la isla. Yo os iba a buscar en moto y os encontré, ahí, en ese lugar. Lugar mágico para mí, lo sabéis. Os fuisteis y nos reecontramos en Bilbao pero para mí siempre seréis la mejor imagen de lo q fueron esos 6 meses en Guatemala. Va por vosotros porque os quiero y porque difícilmente encontraré dos personas como vosotros en lo q me queda de vida. Un abrazo a los dos

1 comentari:

Anònim ha dit...

Què gran cosinet.., recordo quan m'explicaves tota l'experiència un dia pujant cap a casa xino xano..

Aquestes són les bones experiències; potser al moment són dures, però són les que realment valen al pas del temps.

Un petó!

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